Apuesta por una medicina personalizada que tenga en cuenta la singularidad genética de las distintas poblaciones del mundo

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Según el Dr. Llerena (INUBE), la ‘desoccidentalización’ de ciertas estrategias científicas podría dar paso a la creación de programas de farmacogenética específicos para las diferentes etnias

Científicos de RIBEF (Red Iberoamericana de Farmacogenética y Farmacogenómica) han reunido la evidencia científica suficiente como para establecer que la etnicidad debe tenerse en cuenta en los planes de seguridad de los medicamentos, la utilización de los mismos, y el desarrollo de estrategias de medicina personalizada. Si bien la investigación de los expertos de RIBEF ha quedado circunscrita en poblaciones de Iberoamérica, el Dr. Adrián Llerena, director del Instituto Universitario de Investigación Biosanitaria de Extremadura (INUBE), cree que este tipo de iniciativas deberían extenderse al resto del mundo, ya que, por poner un ejemplo, “las recomendaciones farmacogenéticas que se dan en Oriente (Japón, Corea, etc.) puede que no sean aplicables en Europa, y viceversa. A la hora de desarrollar un programa de medicina personalizada, deberíamos aplicar la singularidad genética de cada grupo de población”.

Los científicos de RIBEF han actuado en el marco de un programa mundialmente pionero, el conocido como MESTIFAR, cuya financiación ha corrido a cargo de la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AEXCID) de la Junta de Extremadura, en España. A través de MESTIFAR, se ha genotipado a más de 6.000 personas de distinta ancestría, lo que ha permitido demostrar la relevancia del factor étnico a la hora de establecer la seguridad de los medicamentos.

Mesa sobre farmacogenética y etnicidad
Fuente: RIBEF / INUBE

Mérida/T´HÓ
Partiendo de los resultados de este programa, los 40 grupos y 200 científicos de la Red Iberoamericana de Farmacogenética y Farmacogenómica han suscrito la declaración de Mérida/T´HÓ, que ha sido traducida a las lenguas autóctonas de América Latina y ha sido presentada ante el Consejo de Organizaciones Internacionales de Ciencias Médicas (CIOMS). De acuerdo con dicha declaración, la medicina personalizada y de precisión debe llegar también a las poblaciones autóctonas de América Latina.

Ninguna investigación previa había analizado hasta ahora la variabilidad en las respuestas a los medicamentos en una cohorte tan amplia de personas y en tal variedad de etnias. La iniciativa MESTIFAR, en la que han estado implicados científicos extremeños de INUBE, estudió a 6.060 sujetos residentes en distintas regiones iberoamericanas: Centroamérica, zona norte (Monterrey, México DF y Chiapas, México), Centroamérica (Costa Rica y Nicaragua), Caribe (Cuba), costa pacífica de Sudamérica (Colombia, Ecuador y Perú), costa atlántica de Sudamérica (Argentina, Brasil y Uruguay), Portugal y España.

“Habría que encontrar una dosis promedio que fuese la más adecuada para cada grupo poblacional”
La influencia étnica es uno de los factores relacionados con la variabilidad en la respuesta a los fármacos, de ahí que uno de los grandes problemas para las poblaciones autóctonas sea la falta de conocimiento sobre su especificidad en tales respuestas. Los análisis sobre medicamentos se desarrollan en unas poblaciones y se aplican en otras, y lo normal es que se desarrollen en las sociedades más avanzadas, excluyendo a los colectivos indígenas.

En el marco de MESTIFAR, se examinaron los polimorfismos genéticos implicados en las vías principales de metabolismo y eliminación de fármacos, además de los marcadores moleculares de ancestría, para poder realizar la clasificación poblacional. Los resultados constataron grandes diferencias en la capacidad eliminatoria de medicamentos en las diferentes poblaciones, lo que cuestiona la adecuación de las dosis estandarizadas usadas globalmente. De hecho, según el componente étnico, se describieron individuos con absoluta incapacidad para eliminar fármacos (del 0 al 8%), y por el contrario, otros con una capacidad inusualmente acelerada (en algunas poblaciones autóctonas más del 20%).

Dr. Adrián Llerena
Fuente: INUBE

“En términos de salud pública, habría que encontrar una dosis promedio que fuese la más adecuada según las características del grupo poblacional en el que se administra. Si se da una dosis insuficiente a un paciente, puede que no haya tiempo para evaluar la respuesta al medicamento. Si se observa una frecuencia muy alta en los metabolizadores lentos, hay que plantear una alternativa terapéutica, porque si se da ese fármaco hay una alta probabilidad de que no funcione”, explica Llerena en declaraciones a www.farmacosalud.com.

No se han estudiado medicamentos específicos
Así pues, los investigadores de MESTIFAR han estudiado genes implicados en el metabolismo de los medicamentos. “Después de un genotipado, presuponemos una actividad metabólica, y en base a ello generamos una recomendación para administrar una dosis. Aquí lo que hemos hecho es demostrar que, si se cogen datos extraídos de la población blanca o europea y se trasladan a la población de origen ancestral americana, la extrapolación farmacogenética no funciona. Por tanto, hay un segundo conocimiento, de tal modo que tenemos que crear programas de medicina personalizada y farmacogenética específicos para estas poblaciones ancestrales que incluyan la variabilidad genética y otros condicionantes asociados a dichos colectivos”, expone el Dr. Llerena.

Cabe destacar que los investigadores del programa no han estudiado medicamentos específicos, sino que han llevado a cabo pruebas farmacogenéticas, es decir, han analizado la capacidad genética de metabolizar fármacos (lo que es aplicable a todos los medicamentos que utilizan esas vías metabólicas, como por ejemplo, antidepresivos, antidiabéticos, antihipertensivos, etc.).

Autor/a: Enric Arandes
Fuente: E. Arandes / www.farmacosalud.com

Tres compromisos
Concluida la investigación y una vez realizada la declaración Mérida/T´HÓ, el objetivo de RIBEF es pasar a la acción promoviendo un diálogo abierto sobre etnicidad y farmacogenética en América Latina, generando compromisos específicos para mejorar la seguridad de los medicamentos en las poblaciones indígenas y mestizas, y planteando adicionalmente la necesidad del conocimiento de sus costumbres y usos sanitarios y culturales. Tres son, en concreto, los objetivos fundamentales.

El primero es lograr que la etnicidad sea uno de los factores tenidos en cuenta en los ensayos clínicos en estas poblaciones. Dicho de otra forma, que la variabilidad farmacogenética, como factor determinante de la respuesta a medicamentos, y por tanto de la salud, sea efectivamente considerada en el proceso de investigación clínica, de acuerdo a los resultados aportados por MESTIFAR. Se trata, en suma, de promover la optimización de la respuesta a tratamientos farmacológicos en poblaciones autóctonas y mestizas latinoamericanas y llevar a estos colectivos los desarrollos de la farmacogenética y la medicina individualizada.

En segundo lugar, los investigadores biosanitarios también reclaman la consideración del contexto sociocultural, ya que éste determina las creencias, los valores, la estructura social y familiar, la lengua, los hábitos, las creencias, etc. Especialmente relevante es la cada vez más común coexistencia de la salud entendida según la visión occidental (alopática) con prácticas de medicina tradicional. En este entorno, en muchos casos la medicina tradicional es considerada más efectiva, menos costosa y más accesible, por lo que se utiliza frecuentemente de manera simultánea, sin conocimiento de los profesionales sanitarios. Es particularmente relevante para enfermedades crónicas no trasmisibles, cardiovasculares, cáncer, enfermedades respiratorias, diabetes, etc. Por tanto, los expertos entienden que resulta de gran utilidad evaluar este factor en el diseño y análisis de ensayos clínicos, e incluir el conocimiento de la medicina tradicional en la educación biosanitaria con el fin de aumentar la eficacia de la prescripción en general y de la investigación clínica con medicamentos en particular.

Fuente: RIBEF / INUBE

Por todo lo anterior, los científicos de RIBEF estiman fundamental la formación del equipo investigador y subrayan que, en el proceso educativo de los investigadores clínicos, deberían incluirse habilidades y desarrollo de actitudes que les permitan abordar estudios en estos contextos socioculturales complejos, donde conviven la medicina tradicional con la alopática. La formación en valores universales, relacionada con actitudes que promuevan las características personales de los clínicos e investigadores, es imprescindible para aumentar la calidad de la investigación clínica en general y en poblaciones vulnerables en particular.

Un paso adelante
El compromiso adquirido en el seno de RIBEF es un gran paso adelante para acercar los avances de la medicina personalizada a las poblaciones indígenas y mestizas de Iberoamérica, y evitar al mismo tiempo la brecha biotecnológica asociada a esta moderna práctica médica. A la marginación económica y social, estos colectivos han sumado históricamente la científica, pues los estudios clínicos que generan la información en la que se basan las recomendaciones para el uso de medicamentos en humanos se han realizado en otras poblaciones.

La asimetría es enorme, pues mientras en Europa y en los países desarrollados se aspira a la medicina individualizada o de precisión (para minimizar los fallos) -y de hecho ese es uno de los retos de investigación de la Unión Europea del Programa de Investigación actual H2020 y Horizonte Europa, y de la mayoría de los países desarrollados- en poblaciones indígenas o mestizas no se dispone ni tan siquiera de la información específica para llevar a cabo recomendaciones adaptadas a su perfil poblacional (según sus características étnicas).

Fuente: RIBEF / INUBE

Los investigadores de RIBEF señalan que la farmacogenética y la medicina individualizada pueden optimizar la medicina tradicional, lo que, al mismo tiempo, genera una simbiosis enriquecedora entre varios consensos o concepciones: la medicina tradicional ancestral (con gran utilidad de hierbas medicinales) y la occidental (basada sobre todo en fármacos).

“Es destacable el apoyo de la AEXCID a la RIBEF, que desde sus inicios en 2006 ha tenido como objetivo el trabajo en Red en Iberoamérica para fomentar el desarrollo de la investigación (ensayos clínicos, bioequivalencia) y la evaluación (farmacovigilancia, farmacoeconomía) del uso de medicamentos, productos naturales y biológicos, específicamente para su optimización en poblaciones originarias y mestizas de Iberoamérica con el fin de aumentar la eficacia y seguridad de su uso clínico. La ruptura del círculo enfermedad/pobreza/bajo desarrollo depende en parte del uso seguro y eficaz de los medicamentos y por ello la promoción de la investigación y evaluación epidemiológica y farmacoeconómica son pilares esenciales de los sistemas de salud”, sostiene Llerena.

“La cooperación extremeña se ha convertido en los últimos años en una de las cooperaciones más singulares de España. Con gran voluntad de complementación, Extremadura ha fortalecido su política de solidaridad internacional hasta blindarla como se blindó hace unos días por unanimidad en la Asamblea de Extremadura. Algunos de los avances van a permitir que proyectos como este de la RIBEF puedan convertirse en una punta de lanza, en la que las políticas públicas de la Junta de Extremadura se alíen desde el plano científico para mejorar la universalidad del derecho a la salud en todas las partes del mundo donde trabajamos”, señala José Ángel Calle Suárez, director de la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo.

“Mucha satisfacción por haber logrado estos objetivos que van a permitir la mejora de la medicalización, el respeto de las poblaciones indígenas y sobre todo las recomendaciones de la puesta en orden en la farmacología y en la industria en general. La cooperación extremeña va a seguir peleando por garantizar, sobre todo después del aprendizaje dejado por la pandemia, que la salud debe ser un bien global y universal, y desde cada uno de los puntos de Extremadura trabajaremos para que en nuestros países socios este objetivo pueda convertirse en una realidad”, comenta Calle Suárez.